• Volcán Cotopaxi (5.897 m)

    Travesía del laberinto de grietas en el descenso del Cotopaxi, Ecuador.

  • Ascenso al Nevado Ishinca
    Ascenso al Nevado Ishinca

    A la izqierda, el Palcaraju (6.110m) y a la derecha Ishinca (5.530m), Cordillera Blanca, Perú.

  • Macizo del Condoriri
    Macizo del Condoriri

    Cordillera Real, Bolivia.

  • Huayna Potosí
    Huayna Potosí

    Encima de La Paz, Bolivia.

  • Sierra Nevada del Cocuy
    Sierra Nevada del Cocuy

    De izq. a dcha. Ritacuba Blanco, Picacho, San Pablines, Cóncavo y Pan de Azúcar. (Colombia).

  • Frailejones debajo del Ritacuba Negro

    Sierra Nevada del Cocuy. Colombia.

  • En la cumbre del Chimborazo
    En la cumbre del Chimborazo

    Los amigos Gabriel y Eduardo cubierto de hielo (Enero 2012, Ecuador).

  • Pan de Azúcar (5.180 m)
    Pan de Azúcar (5.180 m)

    Descendiendo de la cumbre. Sierra Nevada del Cocuy, Colombia.

  • Camino real Guaduas - Honda
    Camino real Guaduas - Honda

    Ensamblado de Piedras.

  • Ascendiendo al San Pablín Norte (5.240m)

    Sierra Nevada del Cocuy. Colombia.

  • Laguna Chinancocha
    Laguna Chinancocha

    Valle al norte del Huascarán, en la Cordillera Blanca, Perú.

  • Laguna de la Isla
    Laguna de la Isla

    Sierra Nevada del Cocuy, Colombia

  • Valle de Ishinca
    Valle de Ishinca

    Guía quechuahablante con burro, que carga nuestros morrales (Cordillera Blanca, Perú).

  • Camino real Guaduas - Honda
    Camino real Guaduas - Honda

    Construido durante la Colonia por los españoles.

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Bases Biológicas del Entrenamiento en Altitud

Patricio Venegas Pérez*
Cardiología, Clínica Las Condes, Santiago de Chile.

Tomado de: http://www.fac.org.ar/qcvc/llave/c143e/venegasp.php

A partir de los Juegos Olímpicos de 1968 en Ciudad de Méjico, se incrementan las investigaciones acerca del efecto de la altura sobre el ejercicio y entrenamiento en altitud. El objetivo se limitaba a definir la mejor estrategia para obtener aclimatación a moderadas alturas, para así competir en ellas con la menor desventaja posible. Posteriormente, el éxito de los corredores africanos que vivían y entrenaban a alturas moderadas generó gran atención sobre el entrenamiento en altitud para competir a nivel del mar. Actualmente, el entrenamiento en altitud ha sido asumido por un gran número de deportistas de fondo, especialmente triatletas, ciclistas y maratonistas.

En esta revisión, trataremos de responder a las diversas incógnitas que se han planteado en torno al entrenamiento en altitud. A manera de introducción, revisaremos los efectos fisiológicos agudos producidos en altitud, los cambios fisiológicos asociados a la aclimatación a la altitud, las implicaciones que estos cambios tienen para la realización de ejercicio en altitud y su impacto en entrenamiento y competitividad en altitud. Finalmente, revisaremos La evidencia existente del impacto del entrenamiento en altitud en el rendimiento a nivel del mar.

Características ambientales de la altitud geográfica.
Considerando la severidad de la hipoxia en altitud se pueden clasificar a las altitudes según su magnitud como:

Figura 1

A mayor altitud es mayor la disminución del rendimiento deportivo, mayores los requerimientos de aclimatación y menores las posibilidades de adaptarse a esta altitud. A mayor altitud es mayor el riesgo de adquirir enfermedades propias de la altitud como el mal de montaña. En altitudes extremas no es posible adaptarse y la supervivencia por periodos prolongados se hace insostenible.

El medio ambiente de altura enfrenta al ser humano a diversas situaciones adversas: a la disminución de la presión atmosférica y de la presión parcial de oxigeno, se suman la disminución de la temperatura y humedad ambiental, la gran amplitud térmica, el difícil acceso, el viento, la elevada radiación solar y la alta ionización del aire. Estos factores disminuyen el rendimiento físico en altitud.

Figura 2

Respuestas agudas y aclimatación a la altitud.
La exposición aguda a la altitud implica para el ser humano un estrés fisiológico muy marcado, que requiere de una serie de respuestas agudas y otras más crónicas que permiten una aclimatación a este medio tan adverso [1,2].

La menor presión barométrica que se encuentra en la altura lleva consigo una disminución de la presión parcial de oxigeno en todos los niveles de la cascada de oxigeno. La caída de la presión parcial de oxigeno a nivel ar­terial estimula, vía quimiorreceptores carotídeos y del arco aórtico al centro respiratorio produciendo hiperventilación. Esta hiperventilación que por un lado tiende a corregir la hipoxemia, por otro produce una disminución de la presión parcial de CO2 arterial, es decir una alcalosis respiratoria. Esta alcalosis respiratoria produce efectos que se contraponen con una adecuada aclimatación: disminuye la capacidad de respuesta del centro respiratorio a la hipoxemia y desplaza a la izquierda la curva de disociación de la hemoglobina, dificultando el aporte de O2 a los tejidos. Para contrarrestarla se produce una mayor excreción renal de bicarbonato, generando una compensación metabólica y así, se restaura el equilibrio ácido-base. Pero esto puede generar un problema, ya que la pérdida de reserva alcalina total disminuye la capacidad sanguínea de tamponar ácidos (como el ácido láctico, por ejemplo). Este es uno de los factores que puede modificar la respuesta lactácida al ejercicio en altitud.

Con la exposición aguda a la hipoxia hipobárica se producen algunos cambios cardiovasculares. La frecuencia cardiaca y el gasto cardiaco aumentan tanto en reposo como en ejercicio submáximo, y disminuyen en ejercicio máximo. En cambio, el volumen expulsivo habitualmente disminuye a todas las intensidades de ejercicio a consecuencia de la disminución del volumen plasmático, esto afecta la capacidad de realizar ejercicios prolongados de alta intensidad durante la exposición aguda a la altitud. Por otro lado, a nivel de la vasculatura pulmonar se produce un aumento de las presiones.

La exposición más prolongada a la altitud pro­duce una serie de cambios fisiológicos que permiten adaptarse a ésta. En los primeros días en la altura se produce una disminución del volumen plasmático, debido principalmente, a una redistribución hídrica hacia el intracelular, y en algún grado a la deshidratación debida a la hiperventilación en un ambiente con escasa humedad ambiental. Otros factores pueden jugar un rol en esto: aumento en el flujo sanguíneo re­nal, sudoración excesiva e ingesta inadecuada de líquidos que se observa en altitud. La disminución de la secreción de aldosterona en la médula suprarrenal puede llevar a una menor reabsorción de sodio y agua a nivel de los túbulos renales, contribuyendo a la disminución del volumen plasmático. Este puede disminuir hasta un 20% durante los primeros días de estadía en altitud.

Paralelo a esto, se produce una hemoconcentración, aumento del hematocrito, que implica una relativa mayor capacidad de transporte de oxigeno en la sangre y del contenido arterial de éste.

A partir de 4 horas de la llegada a altitud, por efecto de la hipoxia comienza a producirse la liberación de eritropoyetina a nivel de la corteza renal, alcanzando su máximo nivel sanguíneo alrededor de las 48 horas. Por acción de la eritropoyetina, a los 5 días comienzan a aparecer nuevos glóbulos rojos circulantes.

Otro mecanismo adaptativo a la altitud, que facilita la entrega de oxigeno a los tejidos, es el aumento de la concentración del 2,3 DPG en el glóbulo rojo. Esta molécula compite con el oxigeno por unirse a los sitios en la hemoglobina, facilitando así, la descarga de oxigeno desde la sangre a los tejidos. Este efecto puede verse atenuado por la alcalosis respiratoria secundaria a la hiperventilación.

Los cambios adaptativos que se producen a nivel periférico han generado gran controversia. Inicialmente se había planteado que la adaptación a la altitud producía una serie de cambios a nivel muscular que semejaban a aquellos producidos por el entrenamiento. Se había observado aumento de la densidad capilar, de la mioglobina, enzimas oxidativas y de las mitocondrias. Esto se fundamentaba en estudios realizados en nativos de altura y animales, y no en deportistas que entrenan en altitud. Estudios más recientes han demostrado que el aumento de los capilares ocurría por disminución del diámetro de las fibras musculares (atrofio de la altura) y no por aumento de los capilares. El aumento de mitocondrias, enzimas oxidativas y mioglobina se asociarían al entrenamiento y no a la aclimatización a la altitud, ya que en individuos que suben a altitud y no entrenan, se ven cambios en sentido contrario a las del entrenamiento.

Durante la estadía en altitud se producen una serie de cambios metabólicos y de utilización del sustrato energético. Al llegar a la altura se pro­duce un aumento del metabolismo basal, lo que tiende a normalizarse con estadías más prolongadas. Con la aclimatización se produce un progresivo aumento en la contribución relativa de la oxidación de las grasas para satisfacer los requerimientos energéticos en reposo (esto es más marcado en ejercicio, como veremos más adelante). El aumento de la norepinefrina desde las primeras horas de la estadía en altitud estimula la lipólisis a nivel del tejido adiposo, liberando ácidos grasos libres (AGL) y glicerol en la sangre. Esta mayor disponibilidad de AGL y su utilización como sustrato energético a nivel de los músculos tiene como resultado un ahorro del glicógeno muscular. Probablemente estos cambios en la actividad simpática juegan algún rol en las adaptaciones cardiovasculares de la aclimatación.

Ejercicio en Altitud
La disminución del rendimiento deportivo en altitud está determinada por la magnitud de la altura, por la duración de la prueba deportiva y por el estado de aclimatación del deportista. Así, en pruebas de alrededor de 2 horas de duración, la disminución del rendimiento en altitud es aproximadamente de un 2% a los 1000 metros de altura, un 3% a los 1500 metros, alrededor de un 5% en los 2000 metros y de un 8% en los 2500 metros.

La disminución del rendimiento deportivo tiene relación con la disminución de la presión barométrica que se encuentra en la altitud que lleva a una disminución de la presión parcial de oxigeno a nivel de la mitocondria, generando una disminución del consumo máximo de oxigeno (VO2max). Esta disminución del VO2maxes más evidente a partir de los 1500 metros de altitud, y es del orden del 1% por cada 100 metros por sobre esta altitud. Existe gran variabilidad individual en esta disminución, y en algunos atletas se encuentran aún en altitudes menores (600 metros). Se observa una relación directa, entre el VO2maxa nivel del mar y su disminución con el ascenso en altitud (a mayor VO2maxa nivel del mar es mayor su disminución en altitud).

La disminución del VO2max también afecta la realización de ejercicios submáximos (resistencia aeróbica). El tiempo que se puede sostener un ejercicio submáximo es inversamente proporcional a la intensidad relativa de ejercicio (% del VO2max). Un ejercicio de una intensidad dada, que corresponde a un determinado porcentaje del VO2maxa nivel del mar, va a ser de intensidad relativamente mayor a medida que subimos en altitud. Por ejemplo, un ejercicio que corresponde al 50%del VO2maxa nivel del mar, cuando lo realizamos a una altura de 4300 metros, corresponderá a la utilización del 70% del VO2maxen esa altitud. A pesar que el VO2 en estado estacionario requerido para esta intensidad absoluta de ejercicio no se ha modificado en altitud, en relación al del nivel del mar, la intensidad relativa es mayor y la tolerancia al ejercicio o resistencia aeróbica va a disminuir significativamente.

En exposición aguda a la hipoxia, no se producen modificaciones significativas del GC, de manera que la disminución del VO2max con altitud se relaciona directamente con el CaO2. El CaO2 está determinado por la concentración de hemoglobina (Hb) y la saturación arterial de Hb con oxigeno (SaO2). Como la concentración de Hb no se altera durante una hipoxia aguda, el CaO2 esta directamente relacionado con la SaO2, que a su vez es función de las características de la curva de disociación de la Hb y de la PaO2, como ya se comentó previamente. En la figura se muestra la caída de la SaO2 con el ascenso a altitud en un grupo de montanistas chilenos en el Everest. Se observan caidas de la SaO2 a menos de 60% sobre los 7000 metros. También se muestra la gran variedad interindividual.

Figura 3

La estadía en altitud por 15 a 18 días permite adaptaciones significativas que se representan con la SaO2 (figura). Se nota el aumento significativo de la SaO2 luego del periodo de adaptación.
Al examinar la curva de disociación de la Hb, se observa que cuando la PaO2 es superior a 75 mmHg, la SaO2 es cercana al 90%, de manera que se puede esperar que en esta situación, que el VO2maxse modifique poco. En cambio, cuando la PaO2 cae bajo los 70 mmHg, momento en que la curva de disociación de Hb tiene su mayor pendiente, se produce una gran disminución de la SaO2, con la consiguiente caída en el CaO2 y en el VO2max.

Para sostener una adecuada PAO2 en altitud, se requiere generar un aumento de la ventilación, que es mayor en niveles submáximos en comparación con el nivel del mar, con niveles máximos similares. Así, el aumento de la ventilación lleva asociado un aumento del equivalente ventilatorio (VE/VO2) lo que en cierta medida es ineficiente desde el punto de vista metabólico, pero permite mantener niveles adecuados de VO2. El VO2 requerido a una intensidad de ejercicio determinada es simi­lar en la altura como en el nivel del mar. Pero en hipoxia aguda, los valores submáximos de ventilación, fc, GC y acumulación de lactato son mayores. En cambio, si comparamos estas mismas variables al mismo % del VO2max(VO2 relativo) en una altitud determinada, los valores serán similares que a nivel mar.

Entrenamiento en altitud entrenamiento en altitud para competir en la altitud
La estadía en altura por periodos cortos (semanas) produce mejoría en el rendimiento físico en altura. Algunos estudios han mostrado un aumento de la resistencia a ejercicios submáximos, luego de una estadía de 2 a 3 semanas en altitud. Maher y cols. [3] estudiaron los cambios en la resistencia a un ejercicio submáximo con una estadía continua en una altitud de 4.300 metros. Ocho individuos, previamente entrenados, fueron sometidos a un ejercicio submáximo hasta el agotamiento, en un cicloergómetro al 75%del VO2max relativo, a nivel del mar y a los 2 y 12 días de estadía en altura. El tiempo que resisten este ejercicio submáximo mejoró significativamente entre el día 2 y el día 12 en un 45%. Esto se asocia a una disminución de los niveles de lactato durante el ejercicio el día 12. En otro estudio, Hortsman y cols. [4] estudiaron a 9 individuos sedentarios, que fueron sometidos a una estadía continua en altitud de 4.300 metros durante 3 semanas. Se realizó un ejercicio submáximo al 85%del VO2maxen una cinta rodante, produciéndose una mejoría del 60% del tiempo de resistencia con la estadía en altitud.

Esta mejoría de la resistencia aeróbica podría explicarse al menos a través de 2 mecanismos: un aumento del VO2maxy un ahorro del glucógeno muscular. Durante la aclimatación a altitud se produce un aumento del VO2maxen la estadía crónica en altura al compararla con el momento de hipoxia aguda. Así, a 4.300 metros el VO2maxdisminuyó un 30% al momento de llegar a la altura y luego, esta disminución se atenuó en un 10% en la estadía crónica (15 días). Este aumento del VO2maxdurante la aclimatación, se explicaría por una mayor capacidad de transporte de oxigeno (aumento de hemoglobina y hematocrito), y probablemente, por algunos efectos a nivel periférico.
Hace varias décadas, Edwards [5] demostró que individuos aclimatados tenían una menor producción de lactato con ejercicio en altitud, fenómeno conocido posteriormente como "paradoja del lactato". Para algunos, esta menor producción de lactato se explicaría por una mayor capacidad oxidativa a nivel mitocondrial, de manera que disminuye la velocidad de la glicólisis y la demanda anaeróbica. Estudios posteriores han asociado esta paradoja del lactato con ahorro en la utilización del glucógeno muscular durante el ejercicio. Es importante recordar, que el principal determinante de la utilización del glicógeno muscular durante el ejercicio es la intensidad relativa (% VO2max) y no la absoluta. Young y cols. [6] demostraron un ahorro del glucógeno después de una aclimatación de 18 días. Esta menor utilización del glucógeno se asoció a una menor producción de lactato, y a una mayor movilización y utilización de AGL durante el ejercicio. Así, en individuos aclimatizados, la fuente de energía utilizada cambió en dirección de la oxidación de las grasas, generándose un ahorro de los depósitos de glucogeno muscular. Este efecto puede en parte explicarse por el aumento de la actividad simpática en altitud, un estimulo muy fuerte para producir lipólisis a nivel del tejido adiposo. En un estudio más reciente [7], Brooks demostró que la paradoja del lactato es independiente de los estímulos betaadrenérgicos.

Enfrentado a un evento de altitud, es vital identificar la reducción individual del rendimiento a la altitud de la competencia. Al subir a altitud se produce una disminución
del VO2maxque es mayor a mayor altitud pero no en forma lineal, así como no es igual para todos los individuos.

¿Es posible identificar a aquellos individuos que deterioran más significativamente su rendimiento en altitud?
Ya a comienzos de los 70, Dill y Adams [8] habían planteado que los atletas de fondo, estarían en desventaja al compararlos con individuos menos entrenados. Lawler y cols. [9] estudiaron sujetos con un amplio rango de VO2max demostraron que aquellos con mayores VO2maxa nivel del mar, tenían una mayor caída absoluta del VO2maxa una altitud de 3.000m. Posteriormente, Gore y cols [10] y Terrados y cols. [11], demostraron caídas del VO2maxen individuos entrenados en un rango de altitud entre 600m y 1500m, más marcados que en los sujetos no entrenados. En cambio cuando comparó sólo a los individuos entrenados (con VO2maxsuperiores 70 ml/kg/min) entre sí, no se observó correlación entre el cambio de VO2maxcon altitud y el VO2maxa nivel del mar.

¿Cuál seria el mecanismo que explique esta mayor susceptibilidad a la hipoxia de los individuos entrenados?
Chapman y cols. [12] estudiaron a un grupo de deportistas muy entrenados (VO2max>65ml/kg/min) con un amplio rango de SaO2 (84—96%) en ejercicio máximo en normoxia y los separaron en 2 grupos según si tenían o no hipoxia inducida por ejercicio (HIE) a nivel del mar: HIE (SaO2 <90%) y NO HIE (SaO2 >92%). Se demostró que los individuos que desaturaban más con ejercicio máximo (HIE) a nivel del mar, tenían una mayor caída en su VO2maxa una altitud leve (900m). Más aún, se observo que la caída del VO2maxcon altitud (900 m) se correlacionó negativamente con la SaO2 en ejercicio máximo en normoxia. El mismo grupo demostró que aquellos individuos con HIE a nivel del mar tenían una mayor caída del VO2maxy mayor deterioro en el rendimiento en una carrera de 3000m.

Entrenamiento en altitud para competir a nivel del mar
Como vimos previamente, la aclimatación a la altitud mejora el rendimiento físico en la altura, hecho no discutido en la actualidad. En cambio, el efecto de la aclimatación a la altitud sobre el rendimiento a nivel del mar una vez retornado de la altura, ha generado gran controversia en las últimas décadas.

El impacto de la aclimatación sobre el rendimiento deportivo a nivel del mar, se fundamenta en la mejoría en la capacidad de transporte de oxigeno (por aumento de la hemoglobina y del hematocrito) y en la extracción y utilización periférica del oxigeno por los tejidos (aumento de la mioglobina, mitocondrias y enzimas oxidativas) que se observaría con la estadía crónica en altitud.

Por otro lado, también se ha postulado que el ejercicio realizado en condiciones hipóxicas puede aumentar el estimulo del entrenamiento y de esta manera, potenciar los efectos del entrenamiento de resistencia (o aeróbico). Así, la aclimatación en altitud y el entrenamiento hipóxico pueden tener efectos sinérgicos que podrían superar los efectos del entrenamiento a nivel del mar.

esafortunadamente, la hipoxia hipobárica de la altitud limita las posibilidades de realizar entrenamientos de gran intensidad, de manera que en altitud puedan generarse situaciones de subentrenamiento o desentrenamiento, al no ser posible mantener las cargas de entrenamiento que se realizan a nivel del mar.

Diversos estudios se realizan desde la década de los sesenta para evaluar si la aclimatación a la altitud mejoraba el rendimiento a nivel del mar. Balke y cols. [13] demostraron que un periodo de entrenamiento de 10 días a una altitud de 2300 metros, en corredores de distancias medias y largas, aumentaba el VO2maxen alrededor de un 6-7%, y se mejoraba el rendimiento en una carrera de una milla entre un 4 y 5%. En otro estudio, Daniels y Oldridge [14], entrenaron a 6 corredores de nivel mundial a una altitud de 2300 metros durante 14 días, logrando mejorar su rendimiento en pruebas de medio fondo. Otros estudios, no mostraron resultados beneficiosos al retornar al nivel del mar, luego de estadías entre 2 a 4 semanas en la altitud. La mayoría de estos estudios presentaba errores metodológicos que los hacían difíciles de interpretar: ausencia de grupos controles, número insuficiente de individuos, incapacidad de mantener niveles adecuados de entrenamiento, etc.

Un estudio clásico realizado en 1975 [15] marco la opinión científica por cerca de 2 décadas. Para evaluar si el entrenamiento en altitud es más efectivo que el entrenamiento a nivel del mar, estudiaron a 12 corredores de mediofondo bien entrenados, quienes fueron separados en 2 grupos de 6 deportistas cada uno. Un grupo continuo entrenando a nivel del mar por 3 semanas corriendo 19,3 Km. al 75% del VO2max, El otro grupo, en una altitud de 2300 metros, realizó un esquema similar de entrenamiento, pero al 75% de su VO2maxrelativo (es decir, del VO2maxa 2300 metros). A las 3 semanas ambos grupos se intercambiaban, el que entreno en altura paso a nivel del mar y viceversa. Luego de la estadía en altitud, al retornar al nivel del mar, el VO2maxdisminuyó cerca de un 3% y no se presentó una mejoría significativa en el rendimiento en una carrera de 2 millas. Es probable que el entrenamiento a una intensidad de VO2maxrelativa a la altura y no absoluta, pudiera implicar un subentrenamiento en relación a las intensidades de entrenamiento a nivel del mar. Este hecho puede explicar la ausencia de beneficio con el entrenamiento en altura en ese estudio.

Diversos estudios han demostrado que la intensidad absoluta de entrenamiento no puede ser mantenida en altitud. En un trabajo [16] se observó que el entrenar a 2700 metros la intensidad del entrenamiento aeróbico de base disminuyó a un 63% del VO2maxabsoluto, en cambio, a nivel del mar la intensidad fue del 72%. Una altura intermedia de 1250 metros indujo una menor disminución de la intensidad del entrenamiento (67%). Ocurrió algo similar con el entrenamiento de intervalos (repeticiones de 1000 metros), que se realizaron al 92% del V02 máximo a nivel del mar, a 86% del VO2maxa 1250 metros y al 73% del VO2maxa 2700 metros de altitud. De manera que el entrenamiento en altitud puede generar un desentrenamiento relativo que puede ir en sentido contrario a los efectos de la aclimatación, y así, no obtener resultados positivos para mejorar el rendimiento a nivel del mar.

Para superar éste inconveniente, desde comienzos de los 90 se ha desarrollado un modelo de entrenamiento en altitud que consiste en pasar el máximo de tiempo en la altura para, así, obtener los beneficios de la aclimatación a la altitud, y entrenar a baja altitud, para mantener las altas intensidades de entrenamiento. Este modelo, conocido como High-Low, de vivir alto y entrenar bajo ha demostrado resultados muy positivos en mejorar el rendimiento deportivo a nivel del mar. Un trabajo [16] utilizando un protocolo muy adecuado, estudió a 39 atletas de nivel universitarios que fueron ingresados a un programa de entrenamiento de 8 semanas a nivel del mar seguidas por 4, en una de estos 3 esquemas:

- High-Low, que vivían a moderada altitud (2700m) y entrenaban a baja altura (1250m)
- High-High, que vivían y entrenaban a moderada altitud (2700m)
- Low-Low, que vivían y entrenaban a nivel del mar (150m).

Todos los grupos de 13 deportistas cada uno. Ambos grupos que vivían a 2700 metros mostraron una mejoría del VO2maxen aproximadamente un 5% al retornar al nivel del mar, lo que no ocurría con los individuos que vivían a nivel del mar. El VO2 en estado estacionario máximo (que se puede asimilar al VO2 a umbral anaeróbico o ventilatorio) y el rendimiento en una carrera de 5000 metros, mejoraron significativamente sólo en el grupo.

High-Low, es decir, que durmieron a moderada altitud y entrenaron a baja altura. La mejoría en el tiempo de carrera en 5000 metros persistió al menos por 3 semanas luego del re­torno al nivel del mar. La magnitud de la mejoría en el rendimiento en 5000 metros se correlacionó significativamente con la mejoría del VO2maxcon el entrenamiento en altitud.

En un trabajo posterior del mismo grupo [17], se estudió a 26 corredores de fondo de primer nivel, para evaluar si el entrenamiento en altitud era útil en deportistas con alto nivel de entrenamiento y rendimiento. Los sometieron a un esquema tipo High-Low durante 3 semanas, demostrando un aumento del VO2maxy una mejoría en el rendimiento en una prueba de 3000 metros, luego del retorno al nivel del mar. Es decir, el entrenamiento en altitud también beneficia a aquellos deportistas que tienen altos niveles de entrenamiento.

Estos mismos autores reevaluaron los datos de 39 deportistas sometidos a un entrenamiento en altitud en distintos periodos [18], tratando de explicarse la gran variabilidad individual en los resultados de estos atletas. Los separaron en respondedores o no respondedores según mejoraban o no su rendimiento deportivo luego de un programa de entrenamiento en altitud (ver Figura).

Se demostró que los individuos respondedores tenían mayores niveles de eritropoyetina y mayor aumento de la masa de glóbulos rojos, que los individuos no respondedores. Por otro lado, los individuos respondedores fueron capaces de sostener mayores intensidades de entrenamiento de intervalos, realizando las repeticiones de 1000 metros a una mayor intensidad en relación a su tiempo en 5000 metros y a un mayor VO2 relativo (% del VO2maxa nivel del mar). También se ha demostrado que los individuos no respondedores tienen menores depósitos de fierro [19].

De manera que se puede identificar a un subgrupo de deportistas que van a responder positivamente, mejorando su rendimiento deportivo con un entrenamiento en altitud caracterizado por vivir alto y entrenar bajo. Aquellos individuos que presentan una buena respuesta hematológica (aumento de la masa de glóbulos rojos) durante su aclimatización a la altitud, se beneficiaran de una estadía en altitud. Aquellos atletas que son capaces de sostener altas intensidades de entrenamiento en altitud, se beneficiaran de un programa de entrenamiento en altitud (ver figura). Así, se puede predecir el resultado individual de un programa de entrenamiento en altitud, de manera que aquellos deportistas que no tengan una adecuada respuesta eritropoyética en altitud, no se beneficiaran con una estadía en altitud. En cambio, aquellos con una buena respuesta hematopoyetica se beneficiaran con una estadía en altitud, asociando un entrenamiento en moderada altura para aquellos que son capaces de sostener altas intensidades de entrenamiento en la altitud, y un entrenamiento a baja altitud para aquellos que no son capaces de sostener altas intensidades de entrenamiento en altitud.

Lo-Lo: Dormir y entrenar a baja altitud.
Hi-Lo: Dormir en altura moderada y entrenar a baja altitud.
Hi-Hi: Dormir y entrenar a moderada altitud.

Un estudio [20] evaluó si el asociar entrenamiento a la estadía en altitud tenía un mayor impacto sobre los efectos de la aclimatación a la altitud. Doce individuos fueron sometidos a una estadía a 2300 metros durante 13 días, la mitad realizaron un programa de entrenamiento en cicloergómetro al 75% de la frecuencia cardiaca máxima durante 45 minutos todos los días, y la otra mitad no realizó este programa de entrenamiento. El grupo de individuos entrenados en altitud presentó una mayor respuesta eritropoyética (mayor aumento de reticulocitos), un mayor aumento del 2,3 DPG en el glóbulos rojo y una disminución de la afinidad de la hemoglobina por el oxigeno (aumento del P50). Todas estas adaptaciones llevan a una mejoría en el transporte de oxígeno por el glóbulo rojo y una mayor entrega de éste a los tejidos. En ese mismo trabajo, se observó que esto se asociaba a una mejoría en el rendimiento durante el ejercicio.

Planificación del Entrenamiento en Altitud
El entrenamiento en altitud requiere de una adecuada planificación para ser exitoso. No es un método que es efectivo bajo cualquier circunstancia, requiriendo estar integrado al proceso de entrenamiento como un todo. El éxito del entrenamiento en altitud depende de algunos factores:

Salud del Deportista
Antes de ingresar a un programa de entrenamiento en altitud el deportista debe encontrarse en condiciones óptimas nutricionales y de salud general. Deben medirse los depósitos de fierro (ferritina) y los niveles de hemoglobina.

Respuesta Individual a la Hipoxia
Los individuos han sido clasificados como respondedores y no respondedores. Esta respuesta depende de:
-   Niveles basales de ferritina y Hb.
-   Secresión de eritropoyetina (EPO) como respuesta a la hipoxia.
-   Hipoxia inducida por ejercicio.
-   Capacidad de mantener altas intensidades de ejercicio en altitud.

Altitud Utilizada
Depende de la altura de la competencia. Si ésta es en altitud, la altitud de entrenamiento debe ser la específica de la competencia (aunque pueden utilizarse previamente estadías a menores altitudes para ir alcanzando una aclimatación progresiva). Si la competencia es nivel del mar, la altitud óptima es entre 2200 y 2500 metros, no menos de 2000 ni más de 3000 metros.

Duración de la estadía en altitud.
También depende de la altura de la competencia. Para competir en altitud se requiere de un período de aclimatación que va de 3 a 4 semanas para altitudes hasta 3000 metros. A mayor altitud se requiere mayor tiempo, una semana más cada 500 metros sobre los 3000 metros de altitud. Para competir a nivel del mar, se requiere de un periodo de a lo menos 3 semanas para obtener los beneficios de la aclimatación, y la mejoría en el rendimiento a nivel del mar se observará hasta 3 semanas después del re­torno a este.

Método de entrenamiento utilizado.
Va a depender si es un entrenamiento pre-competitivo o si forma parte del entrenamiento aeróbico de base. En un entrenamiento en altitud para competir a nivel del mar se debe planificar en dos periodos: entrenamiento en altitud propiamente tal y entrenamiento a nivel del mar pos-entrenamiento en altitud. A grandes rasgos, el entrenamiento de altitud propiamente tal se divide a su vez en tres periodos, uno de aclimatización (3-4 días) de baja carga, seguido por uno de aplicación donde se aumenta progresivamente la intensidad del entrenamiento y luego un periodo corto de recuperación. Al retornar a nivel del mar, luego de un corto período de regeneración se entra en un período estable, donde se esta en condiciones optimas para la competencia. (en­tre 10 y 21 días después del retorno a nivel del mar). El entrenamiento en altitud en el periodo básico se utiliza para obtener adaptaciones que impliquen una mejoría en el consumo máximo de oxigeno y al retorno a nivel del mar poder entrenar a intensidades más altas.

Altitud del Entrenamiento.
Se han utilizado diversas modalidades de entrenamiento en altitud:

- Entrenar y vivir alto.
- Vivir alto y entrenar bajo.

Algunos han adaptado una combinación de ambos: vivir alto con entrenamiento tanto en altitud moderada como a baja altitud. La modalidad utilizada depende de la experiencia previa ala altitud, la capacidad de mantener adecuadas intensidades de entrenamiento en altitud y la desaturación inducida por ejercicio.

El entrenamiento de intervalos debe realizarse a alti­tudes inferiores a los 1500 metros, debido a la capacidad de sostener intensidades adecuadas a mayores altitudes. En cambio, el entrenamiento de base puede realizare a diversas altitudes dependiendo de los objetivos específicos del entrenamiento y de la desaturación con ejercicio máximo. Los deportistas que presentan hipoxia inducida por ejercicio deben entrenar tan bajo como sea posible (<900 metros), los que no desaturan con ejercicio pueden entrenar a mayores altitudes. Aquellos que sean capaces de sostener altas intensidades de ejercicio podrían realizar los entrenamientos ala misma intensidad absoluto que a nivel del mar; en el resto debiera realizarse ala misma intensidad relativa (% del V02 máx. en altitud).

Duración del evento competitivo.
El entrenamiento en altitud beneficia a aquellas pruebas aeróbicos, preferentemente de más de 5minutos de duración. Las pruebas de corta duración (<5minutos) tienen poco beneficio con entrenamiento en altitud.

Bibliografía

  1. Venegas P. "Ejercicio y entrenamiento en altitud". En Nutrición, Fisiología y Ejercicio en Altitud. M. Sandoval y J. Bravo, Eds. Santiago de Chile, 1999.
  2. Venegas P. "Entrenamiento en altitud: Fundamentos fisiológicos y efectos sobre el rendimiento". Arch Soc Chil Med Deporte 2000; 45:139-50.
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Curriculum del Autor

- Médico-Cirujano, Universidad de Chile. 1983.
- Medicina Interna, Cardiología.
- Master en Ciencias Biomédicas, Fisiopatología. Universidad de Chile.
- Profesor Agregado, Universidad de Chile.
- Cardiólogo, Clínica Las Condes.
- Coordinador Medico Programa META. ACHS.

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Last Updated on Sunday, 09 September 2012 17:12

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